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Friday, February 24, 2006

NYC

Estábamos en Nueva York, después del largo viaje la Gran Ciudad se abría seductora ante nuestros ojos. Tomamos el metro y nos dirigimos al restaurante en el que veríamos a nuestros amigos, la sexta y la diez calle nos dijeron. Porque somos gente de ciudad estábamos acostumbrados a seguir instrucciones no muy precisas, pero no nos costo llegar a nuestro destino. Nos sentíamos como en casa, una casa fácilmente imitada por grandes trozos de concreto y asfalto, gente en la calle, establecimientos eternamente abiertos y el anonimato voluntario y delicioso que te da el estar entre millones de personas que no dan un centavo por ti.

Jamás nos habíamos sentado en un restaurant en Nueva York, la primera vez que vinimos la pasamos comiendo pan y café en los delis de las esquinas.

Esta vez era diferente, veníamos dispuestos a sumergirnos en las aguas profundas del Imperio. El restaurante situado en lo que llaman The Village era un sótano bien decorado por velas y cortinas de terciopelo, para pasar a nuestra mesa tuvimos que hacerlo a través de la cocina, saludamos al Chef y nos sentamos al lado de una ventana.

El menú por supuesto no tenía precios, pero Venus y yo, ni siquiera nos miramos, pusimos atención en las recomendaciones de nuestros amigos y nos dejamos llevar en ese instante por el canto de la Ciudad.

Leíamos: Beautifully roasted piquillo peppers stuffed with goat cheese served over a pestolike sauce.

Roasted Calamari and haricots verts cut into slender "tagliarini”

Bowl of cauliflower florets caramelize blended with Manila clams, chorizo and raisins.

Dejamos que Vince ordenara por nosotros, después de todo él era quien conocía los protocolos de estos espacios. Sin querer, hacía cuentas en mi cabeza de cuanto tiempo tenía sin comer de este modo, no estaba triste lo que estaba era sorprendida de vivir la tan estudiada querida y odiada acumulación de bienes servicios conocimiento cultura arte belleza desigualdad arrogancia todo mezclado y servido en ese mismo instante.

Sólo en lugares como este se puede vivir, comer, sentir así. Sin importar quien eres, que haces… la ciudad simplemente se abre y te deja penetrarla. El mesero llegó y saludo de nombre a Vince, intercambiaron un par de frases en portugués antes de que el mesero dejara nuestra mesa.

Volvió en unos minutos con un vino en la mano, lo descorchó y sirvió la copa de Vince, después del ritual nos sirvieron vino a todos en unas copas altas y anchas, trajeron el primer curso. Tres platos pequeños llegaron a la mesa, compartimos de los tres, lo que al final fue un par de cucharadas de cada cosa, las cantidades eran minúsculas en comparación con las tradicionales porciones de la comida americana. Mi pobreza interior me gritaba que me quedaría con hambre.

Atún tartaro con pimientos en salsa de curry, el primer bocado me hizo tener una reacción inmediata de alerta, lo sentí no sólo en mi paladar, lo sentí en el pecho, entre mis piernas, la sensación era irresistible, rogaba para que no terminara nunca…Tomé mi copa y di un pequeño sorbo al vino, casi tímida por no saber si podría recibir más placer, cerré los ojos para concentrarme, borrar cualquier estímulo que interfiriera con lo que vivía en ese aquí en ese ahora. Miré de reojo a Venus quien me miró directamente a los ojos, su mirada no era de sorpresa, su mirada era un clamor, era una frase que me confirmaba lo sagrado de aquel momento.

Volví mi mirada a la mesa, me di cuenta… ese había sido solo el primer bocado…mi miedo al hambre se desvaneció. La ciudad nos había devorado... en un gesto de reciprocidad, en un gesto voluntario nosotros nos comíamos a Nueva York.

Wednesday, February 08, 2006

Y oigo tu voz y la siento hasta el fondo

Me doy cuenta del tiempo que empleo en tratar de explicar el origen

Cuando…lo único que tengo es una sola oportunidad de sentirme fuego

De nacer y renacer en tu boca, tomando tus labios de guarida

¿Te he dicho sobre mi miedo al mundo?

¿Te he dicho que no encuentro mi sitio?

¿Te he dicho que no soy quien predigo?

¿Te he dicho que no me puedo pensar sin vos?

Y cuando llega el momento de besarte

¿Es redundante decir que el tiempo se convierte en aire?

Que la tierra que piso se convierte en agua

En la que me sumerjo…me envuelve(s)

Me entrego ante la delicia de perderme

De no tenerme que idear

De no tener que lidiar

De dejarme ir con las espirales que dibujan las aves en el cielo

Y quien diga que no hay orden en este tiempo-espacio

Que calle de una vez

Porque una cosa es cierta: todos los océanos me llevan

Al mañana

El mañana que te pertenece


Tuesday, February 07, 2006

Three

Todavía no me hacía a la idea de estar de vuelta, todo me parecía como ajeno, como no ser yo quien estaba aquí, me sorprendí que un par de veces tartamudeando mi nombre, ¿qué será lo que me pasa?, ahora ni siquiera de mi nombre me acuerdo.

Me invitaron a la fiesta de Patty, todo el departamento de Estudios Latinoamericanos estaba ahí incluyendo a Isaac y Norah, yo fui con Emilio quien iba decidido a embriagarse hasta la inconsciencia ante los desplantes de su novio. Yo fui con esta actitud de estar y no.

Hablaba con el judío auto-designado avergonzado de sus raíces tercermundistas, Patty y Camelia trataban de mantener a todo el mundo entretenido con la gracia de sus movimientos. Norah e Isaac eran la pareja del momento, había sido una sorpresa su noviazgo, provocando eterna envidia entre la población femenina.

Bailábamos una combinación de salsa merengue reggaeton con rock mexicano de los noventas, sin dejar atrás a Chente y la Banda el Recodo. Grité lo más que pude, como sólo los mexicanos podemos, ante la nostalgia de ver lejos la patria (Eran mis gritos de desesperación, de confusión, de nostalgia, aun no lo sé). Emilio tomaba y tomaba… coqueteando con quien se le pusiera enfrente, hombre, mujer, animal o cosa….

Me abrazaba y me besaba en las mejillas con el pretexto de ser muy mi amigo, bailábamos juntos, yo era la que lo llevaba a él, le dije: - En esta relación yo soy el macho. A él se le encendieron los ojos y se río, haciendo clara su aprobación.

Norah me tomó del brazo y me arrastró al baño…no puse resistencia porque en los ojos le vi desesperación. - ¿A ti te gusta Emilio? Guuaauuu ¿qué clase de pregunta? -¿Nos conocemos? (tenía ganas de preguntarle primero). Contesté con un: -Perdona no entiendo tu pregunta.

Ella se río…tratando de aparentar que era una broma. Había competencia en su tono, Emilio y yo somos amigos, últimamente Emilio y Norah pasaban mucho tiempo juntos por las clases que tomaban y creo que ella estaba un poco celosa de mi y mi amistad con él.

Nos mirábamos en el espejo y ella decidió orinar, yo me pintaba los labios. Jaló la cadena y como si nada se limpió …lavó sus manos…y me pidió prestado mi lápiz labial. Emilio hablaba con Isaac, hasta que el pequeño cuerpo de Norah escaló por el pecho de su novio terminando abruptamente con la conversación.

Emilio me llevó a la cocina, me sentó en la barra y ahí sin más me dijo: Estoy enamorado de ti. Yo le cerré la boca provocativamente con mi dedo…Espero que nadie haya oido esto. Cerró los ojos y me abrazó. Norah nos vio desde una esquina y como loca corrió hacia nosotros entre el estruendo de la música, - No me dejen afuera que yo también quiero… en mis tonterías dije: ven podemos hacer un threesome. Pude ver como la idea se le clavó en la cabeza.

Al rato se despidieron Isaac y ella, yo hablaba con Patty sobre política en Latinoamérica mientras Emilio tomaba una siesta en el sillón de la salita. Sonó mi teléfono eran las 2 de la mañana, era Norah…-Sí. Contesté. Oí un Hooolllaaaa con tono raro…le costaba poner las palabras juntas, mira que te llamamos por que Isaac y yo estamos pensando sobre ese threesome que mencionaste.

Así nada más…siempre pensé que estas cosas tenían un protocolo distinto. Pensando que era solo una broma seguí la conversación…claro cuando quieran…Ella seria me dijo: ¿por qué no ahora? - ¿Ahora? -¿Hablas en serio? –Sí –Norah es que no me he depilado (¿Qué clase de pretexto es ese?) - Pasamos por ti si quieres –Norah óyeme que no me he depilado y si me da pena – No importa aquí te podemos ayudar a eso (se le salió una risita haciendo evidente que Isaac estaba oyendo) Colgaron. No sé como, pero supe inmediatamente que vendrían por mí, así es que espere en el portón hasta que las luces de su auto se asomaron por la esquina.

Que día es hoy?